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martes, 28 de octubre de 2014

(copa)
Esta fotografía le sirvió al fotógrafo Kevin Carter para conseguir su ansiado Pullitzer.
Pero también con ella esculpió su propia lápida.
Semanas después de ganar el premio Kevin Carter se suicidó.
¿Le pudo la presión de los medios?

La foto fue tomada en Ayod (Sudán).
En ella se podía ver como un niño muy pequeño, desnutrido totalmente, era el objetivo del paciente buitre
que aguardaba su muerte justo a su lado.
Una imagen que conmocionó al mundo.
¿Porqué el fotógrafo no ayudó al pequeño?
En su mano se puede observar la pulsera de ayuda de la ONU.
Hoy se sabe que ese bebé se llamaba Kong Nyong.
Gracias a la ayuda de la ONU el niño pudo sobrevivir a ese periodo de hambruna.
Pero unas fiebres se lo llevaron hace unos años.

¿Todo vale en la era que nos está tocando vivir?
Cualquier cosa es posible hoy en día, pero tal vez no nos paramos a pensar en la ética o en el daño moral.
Yo no sería capaz de estar frente a esa situación, disparar la foto e irme sin más.
¿Y tu?
Tal vez deberíamos plantearnos el límite que tendrían que tener las cosas.
No vale todo por un simple premio material, la vida va antes de todo.

Vida, felicidad y paz interior.
Los tres conceptos que deberían bastarnos en esta vida.
En vez de tanta foto por ganar reconocimiento, habría que plantearse seriamente ayudar a esos niños que no
tienen sueños, ni aspiraciones, ni ningún futuro.
Tu tienes de todo ¿Porqué ellos no?
Como propósito os propongo intentar colaborar con la gente que de verdad lo está pasando mal y lo necesita.